Ele Dauber

Ele Dauber portrait
Ele Dauber
Cuando pinto, me convierto en el Ele Dauber. Crecí rodeada de color. En Guatemala, el color no es adorno: es historia, es lengua, es memoria. Está en los tejidos, en las frutas, en las paredes. Cuando me alejé, fue el silencio del color lo que más me pesó. Entonces empecé a pintarlo para no olvidarlo.

La memoria
no es pasado

/manifesto

Creo en el arte como una forma de memoria.

No como recuerdo, sino como presencia viva. Mi trabajo nace del cruce entre lo heredado y lo elegido, entre lo que me fue dado y lo que decidĂ­ sostener.

Pinto para preservar. Pinto para traducir. Pinto para no olvidar lo que me habita aunque ya no esté a la vista.

Trabajo con técnicas mixtas —óleo, acrílico, collage— porque ninguna sola alcanza. Trabajo por capas, porque así también se transmite lo ancestral: con tiempo, con cuidado, con silencio.

No ilustro. No explico. Mis obras no buscan decir lo que ya fue dicho, sino abrir espacio para lo que aĂşn merece ser visto.

Pinto desde lo femenino sin necesidad de nombrarlo. Desde lo maya, no como etiqueta, sino como gesto vivo. Cada obra es una conversaciĂłn entre lo que traigo y lo que estoy aprendiendo a dejar. No firmo para imponerme. Firmo para honrar.

Porque hay memorias que no piden permiso. Solo resisten.